Transición- Palabras- Abdicando-
TRANSICIÓN
Sí, claro, diréis, sí, claro, me digo, como que es tan sencillo.
Hala, me despiden mientras estoy de baja y yo, a otra cosa mariposa ipso facto y tranquilamente (música de la abeja maya… en un país multicolor… lalala)
Pues no. No es así.
Y aunque haya cogido un hatillo y me haya venido hasta aquí para empezar a vivir una nueva vida e identidad, el cambio no resulta tan sencillo ni tan rápido como desearía que fuese, y aunque, durante un rato me lo haya creído, una vez más he vuelto a cazar al vuelo los tejemanejes de mi inconsciente, le cojo de la oreja y le reconduzco hacia la realidad.
Y mi intención era no escribir ni mu (o pío, según costumbres) hasta haber realizado todos y cada uno de los puntos escritos anteriormente, y comerme todos mis nervios, agobios, dudas, etc… yo solita, para no bajarme de mi triunfal discurso, mantenerlo compartiendo sólo los momentos buenos con vosotros en este nuevo blog que he abierto.
Esa era mi primera intención, pero… como diría una amiga mía: la zorra muda de pelo, pero no de costumbres.
No sería yo si hiciese eso, y además este blog sería una amalgama de mentiras innecesarias.
Soy como soy. Grande y pequeña a la vez.
Y aquí me encuentro. En plena transición. Y es que ahora necesito colorear la realidad, y seguir pa´lante del mejor modo posible. Con futuro, con proyectos, con realidad, con fe.
Si no lo hiciese así los tonos grises devorarían mi vida arrastrándome al vacío de la realidad.
Y no me da la gana.
Toda transición necesita tiempo.
Pasar de una reina a un fraguel no es sencillo.
Agarrar a la vida por los huevos mientras trata de abofetearme, menos.
Hacer algo que me gusta y apostar el todo por el todo por mi, mucho menos.
Dejar de lado el eterno impulso de estropearlo todo, aun menos.
Así que, nadando voy, nadando vengo, y por el camino yo me entretengo.
Si la vida me ha traído aquí, por algo será. Y nadie dijo que fuera fácil.
A medio camino entre ningún sitio y todas partes me encuentro. Y con el pánico de los valientes elijo, una vez más, el camino de la vida. Esta bofetada me ha hecho llorar, y con el llanto lleno mis pulmones y aprendo a respirar.
PALABRAS
Y no es sencillo.
Y aún es menos sencillo si anticipo los hechos con palabras escritas.
Soy del tipo de personas a las que condicionan las palabras.
Las palabras tienen peso para mi, sobretodo las que yo digo (por este maldito/bendito sentido del honor mío que, como buen caballero que soy, tengo tan arraigado y que no soy capaz de eludir, ni quiero).
Sí, he logrado con tiempo, esfuerzo, tesón y dolor aprender a relativizar muchas de las palabras dichas, y que no me condicionen como hace tiempo lo hacían. Pero otras no. Y a veces se me olvida.
Un entusiasta anuncio como es el anterior post puede acabar convirtiendose en una pesada y desmesurada obligación si lo que escribo es previo a los hechos.
Y una vez reconocido lo que sucede, admitiéndome el errar y el rectificar, lo hago, y me (os) digo que el post anterior es un post guía de los pasos a seguir, que me he marcado, cual Aldara, y que , poco a poco voy cumpliendo, pero poco a poco. Dandome el tiempo que necesito. Si no me doy yo misma margen ¿quien me lo va a dar…?
Si cuento las cosas cuando ya han pasado, no hay problema, si me precipito, y me creo capaz de nadar demasiado deprisa, me bloqueo dedicandome a dar vueltas sobre mi misma sin avanzar ni un poquito.
Habéis vivido conmigo en el blog que dejé atrás recomposiciones y meas culpas tras posts en los que clamaba victorias irreales que creía ciertas que, una vez reflexionadas, no podía mantener, y una vez recompuesta la situación volvía a escribir con el tono real de mi ser mas hondo.
Y eso ha ocurrido aquí.
Las palabras.
ABDICANDO.
El primer post os vendía, y sobretodo me vendía, una imagen victoriosa del fraguel que, siento, llevo dentro.
Pero, dejar el reinado solitario, frío y controlado de la Reina de las Nieves no es tarea fácil que se pueda lograr en dos días.
Redecorar y reinventar mi vida no es sencillo.
Pero, levantarme y luchar por estos sueños que están tan cerca y tan lejos, como mi pánico, mi tendencia al kos, mi fuerza, mis ganas y mi fe me dejen.
No soy de parafrasear a nadie, salvo canciones, o alguna frase puntual, no uso palabras ajenas para expresar lo que siento.
Robo la idea de Jordi y titulo este trocito de post con el nombre de plagio #1:
“Quiero reinventarme. Y para eso tengo que abdicar de toda mi obra y comenzar humildemente, sin endiosamientos. Un comienzo en el que no haya residuos de ningún hábito, tic o habilidad. Tengo que dejar de lado el know-how. Para eso, me expongo a un nuevo tipo de ficción, que todavía no sé cómo manejar”
Clarice Lispector.
No es sencillo volver a empezar.
No podéis imaginar cuanto me está costando arrancar con todo ésto.
No os lo podeis imaginar.
Pero se que lo haré bien, todo irá bien.